El escenario se ha trasladado de la época victoriana a 1944, cerca del final de la Segunda Guerra Mundial. La historia es muy diferente y se ha agregado un nuevo personaje, un soldado americano negro llamado Abe. Su arco está tan torpemente construido y resuelto, al mismo tiempo que está escrito por debajo y por encima, que incluso el muy atractivo Kenneth Aikens no puede hacer que funcione.

La historia comienza en una estación de tren de Manchester. Los nazis están bombardeando ciudades inglesas y los padres envían a sus hijos a la campiña de Yorkshire para mantenerlos a salvo. Los niños están confundidos y asustados, y los padres están tratando de consolarlos. Una madre llora y arrebata a su hijo del tren porque no puede soportar que los separen.

Lily (Beau Gadsdon), una adolescente valiente y resistente, le promete a su madre que cuidará de su hermana Pattie (Eden Hamilton), que odia la ropa, y de su hermano pequeño Ted (Zac Cudby), que lleva un osito de peluche. Cuando llegan a Yorkshire, se les dice a las familias locales que elijan a los niños que estén dispuestos a llevarse a casa. Nadie quiere a los tres hermanos que no serán separados. Bobbie Waterbury (Agutter) convence a su hija Ann (Sheridan Smith), la directora de la escuela, para que se los lleve. Su amabilidad hace que los recién llegados se sientan como en casa y rápidamente se vinculan con el hijo de Ann, Thomas (Austin Haynes). Los niños extrañan a su madre. Pero disfrutan explorando el país con su aire fresco y sus noches estrelladas sin obstrucciones. Y disfrutan explorando la vía férrea, donde Thomas ha establecido un cuartel general secreto para espiar que, según él, está ayudando al esfuerzo bélico.

Ahí es donde descubren a Abe, quien les dice que es un soldado estadounidense en una misión secreta. En la gran tradición de “Great Expectations”, “Whistle Down the Wind”, “The Parts You Lose” y otros, necesita su ayuda. Ha sido herido. Lily acepta traerle algunas vendas y él se gana su confianza al salvarla cuando una bomba cae cerca de ellos.

El escenario, con muchas de las mismas ubicaciones de la primera película, se usa de manera efectiva; la apacible y bucólica belleza del campo contrasta con las noticias de la guerra y subraya la adaptabilidad y determinación de los niños. La cinematografía de Kit Fraser tiene toques de sepia nostálgico en su paleta de colores para evocar el pasado. Los jóvenes actores ofrecen interpretaciones sensibles y conmovedoras, especialmente Gadsdon. Directores de casting: pónganla en una película con Thomasin McKenzie interpretando a hermanas que resuelven crímenes o cometen crímenes (no demasiado graves). Un acierto seguro.

By liu18